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viernes, 21 de septiembre de 2012

La silla roja

Nos quejamos de que este año la vuelta al cole ha sido más dura que nunca, pero lo cierto es que pocas veces recordamos que la realidad a la que otros deben enfrentarse es incluso peor que la nuestra. Y es que hay muchos niños que, directamente, no tendrán vuelta al cole.

Concretamente, 61 millones de niños en todo el planeta no tiene acceso a la educación básica por falta de medios y recursos.

Con la intención de llamar nuestra atención sobre ello y sensibilizar a la población, la Organización No Gubernamental "Entreculturas" ha lanzado una campaña llamada "Silla Roja", en la que propone a todos los colegios a colocar en cada una de sus aulas una silla roja para así tener presentes a todos esos pequeños que no pueden estudiar por diferentes motivos.

En la propia página web de esta initiciativa podréis encontrar más información al respecto, además de realizar alguna aportación económica o firmar la petición por una educación de calidad para todas las personas del mundo. Visitarla debería ser casi obligatorio, aunque sólo sea para regalarles a todos esos niños un minuto en nuestros pensamientos.

Va por ellos, mi silla roja.


lunes, 28 de mayo de 2012

La comida de nuestros abuelos, la más sana

No sólo es para la mayoría de los mortales la mejor comida que hay en el mundo, sino que un reciente estudio lo constata: dos de cada tres abuelos fomentan entre sus nietos una dieta sana, convirtiéndose así en los mejores aliados de nuestra valiosísima dieta mediterránea:


Probablemente se trate de una información que a muy pocos sorprenderá pero que, sin duda, nos obligará una vez más a preguntarnos qué sería de nosotros sin esos entrañables abuelos...

lunes, 21 de mayo de 2012

La infancia, el colectivo más pobre en España

Hasta ahora, los mayores de 65 años eran el colectivo con más riesgo de pobreza, pero la tendencia ha cambiado debido al aumento del número de familias en situación de vulnerabilidad. Ahora son los niños quienes ocupan ese lugar. Y es que, según el informe "La infancia en España 2012-2013. El impacto de la crisis en los niños" que ha realizado Unicef España, el 26% de los chicos y chicas menores de 18 años vive en hogares que están por debajo del umbral de la pobreza.

El número de hogares con niños con todos los miembros adultos sin trabajo ha crecido un 120% entre 2007 y 2010, lo que según Unicef demuestra que el impacto de la crisis está siendo más fuerte en las familias con menores que en aquellos núcleos en los que no hay niños. también se ha intensificado la pobreza en aquellos hogares que ya padecían una situación de pobreza crónica, que ha crecido un 53% entre 2007 y 2010.

sábado, 17 de marzo de 2012

Juegan menos de lo que deberían

Sin duda alguna, los momentos de mi infancia que recuerdo con especial cariño son aquellos en los que papá no me decía que venía cansado del trabajo para jugar conmigo, mamá me dejaba experimentar con su cabello y llenarle la cara de potingues insufribles mientras yo fingía ser una popular esteticién o las partidas al parchís o las damas -nunca tuve el interés necesario para aprender a jugar al ajedrez- con el abuelo.

Puede que las distintas sociedades del mundo cambien con el tiempo y que nuestras necesidades no sean las mismas ahora que hace 30 años, pero la relación de nuestros pequeños con el juego no cambiará (o no debería hacerlo) nunca. Y es que no hay que ser un profesional de la educación ni tener niños alrededor para saber que éste es esencial durante los primeros años de vida porque, entre otras cosas, todos los que estamos leyendo esto hemos sido pequeños alguna vez.

Además de mostrar su lado más solidario, Marc Gasol dejaba esta preciosa estampa, junto a Taylor Ellen y Jakayla, en el hospital infantil St. Jude de Menphis.
Foto tomada de Informativos Telecinco.

De un reciente estudio sobre juego y ocio familiar publicado por el Observatorio del Juego Infantil, se extraen datos tan demoledores como que un tercio de los niños y niñas españoles juegan solos o que, según los expertos, los pequeños dedican una cantidad de tiempo insuficiente a sus actividades lúdicas (alrededor de una hora al día). Además:

  • El 53,2% de los niños juegan con su padre, el 59,1% también con su madres y el 63,8% con sus hermanos. El 33,6% juegan solos.
  • Los fines de semana casi la mitad de los niños (un 48,3%) se quedan en casa y juegan. Cuanto mayores son los padres o más hijos tienen, más tiempo pasan en casa jugando.
  • Los fines de semana el tiempo dedicado al juego y al ocio sube hasta las cuatro horas para el 57,3% de los niños.
  • Un 87,5% de los padres creen que el juego ayuda a madurar a los hijos, aunque paradójicamente un 36,8% cree que los niños deben jugar por jugar.
  • En cuanto a qué dedican el tiempo libre y el ocio, las familias extremeñas con las que más se reúnen con la familia; las navarras son las que más tiempo invierten en quedarse en casa y jugar y las catalanas las que más actividades al aire libre organizan. La Comunidad Valenciana destaca por ser la comunidad donde menos tiempo se invierte en ir al cine o a algún espectáculo.
  • El 73,1% de los niños tienen en casa juegos de mesa y sociedad, los juguetes más populares junto a las bicicletas, que están presentes en el 71,3% de los hogares donde hay niños hasta 12 años. Los menos presentes: los que imitan el hogar y su entorno (cocinitas, etc), que están solo en el 29,6% de los hogares consultados.
  • Los juguetes electrónicos forman parte del 44,3% de los hogares, incluso en las casas de los más pequeños. El 32,7% de los niños entre 3 y 5 años disponen de este tipo de juguetes. Esta proporción sube al 60% en la franja de 12 a 14 años.
  • La mayor diferencia entre el tipo de juguetes que utilizan los niños y las niñas se da entre las muñecas, bebés y juguetes que imitan el entorno del hogar, que están al alcance, sobre todo, de las niñas. En los juegos de mesa, bicicletas y juguetes electrónicos, las cifras son muy similares.

Observando las estadísticas quizás no estaría de más relfexionar al respecto y, tal y como hacen los propios expertos, "reivindicar una política familiar y social que recupere lugares comunes de ocio, para que los niños jueguen entre ellos, y una política más avanzada de conciliación familiar y laboral que permita a los padres pasar más tiempo con sus hijos y jugar con ello".

viernes, 16 de marzo de 2012

Los niños, la crisis y la sinceridad

Ayer encontraba en el periódico un artículo en el que se recogían parte de los resultados de un peculiar estudio, elaborado por el Instituto de Orientación Psicológica, que llevaba por título "Percepción de la realidad de los niños españoles: otra visión de la crisis". Leyéndolo volvía a caer en la cuenta de uno de los errores que los adultos cometemos, probablemente, con demasiada frecuencia: percibir a nuestros menores como a unos seres frágiles (y a veces incluso ignorantes) a los que hay que proteger de cualquier atisbo de dolor, tristeza o frustración.

Sin ir más lejos, desde que empezara la crisis, ¿a cuántos padres de familia hemos visto con nuestros propios ojos preguntarse de qué manera se le puede explicar a un hijo que hay mucha gente que ya no tiene trabajo o, peor aún, que la economía doméstica va en picado y ya no se pueden tener tantos caprichos como antes?

Poniéndoles a ellos como excusa, a menudo se opta por la que en realidad es la solución más fácil para nosotros mismos: fingir. Ahorrarse las explicaciones, ocultar la realidad y aparentar que todo va como siempre para no dañarle. De lo que no solemos percatarnos es de que, lejos de hacerles favor alguno, con esta actitud no sólo les estamos subestimando, sino que es como realmente les podemos estar causando un daño real, aunque involuntario: y es que ellos no son tontos. De hecho, me atrevería a afirmar que los niños tienen una habilidad especial a la hora de percibir que algo va mal.

En propias palabras de Francisco Rodríguez, psicólogo infantil y portavoz del Instituto EOS, los pequeños "captan todo lo que ocurre a su alrededor. No sólo los acontecimientos, sino también los estados de ánimo y las emociones de los adultos". Lo que no perciben son los porqués ni las auténticas razones. Y es precisamente aquí donde nuestra sinceridad (adaptada siempre a su edad, como es obvio) adquiere toda su importancia: explicándoles la realidad tal cual es podremos evitar que lleguen a sentirse culpables por no entender lo que está sucediendo o que el verdadero origen del problema se halla en realidad muy lejos de ellos.

Dejando un poco mis disertaciones de lado, tengo que deciros que si por algo merece la pena el trabajo del que hablaba al comienzo es por las explicaciones y, sobre todo, por las soluciones que los propios protagonistas del mismo aportan para poder enfrentarse con éxito a esta crisis galopante: besos y abrazos, jugar con ellos, sonreír, actitud positiva y cuidarse más, entre otros.

Pura inocencia, sí. Probablemente la que nos falta a los mayores y nos otorgaría más probabilidades de éxito... ¡Cuantísimo tenemos que aprender de ellos!



Fragmento de Informativos Antena 3 (15/03/2012).